Lo que diga una política que se retrata a ella misma con sus
absurdas declaraciones y más centrada en intentar ganar unas elecciones
que en ayudar a los ciudadanos me importa un comino, máxime
cuando estoy acostumbrado a que los políticos sólo defiendan lo suyo y
utilicen a los ciudadanos como meros borregos a los que sacan cada
cuatro años a votar para que ellos vivan con sueldos millonarios y los
trabajadores mantengamos el país.
Lo que me molesta es que insulten gratuitamente y por sistema a los andaluces.
Mire, usted no sólo insulta a menores llamándolos analfabetos, algo que debería estar penado, sino que además me insulta a mi como padre y a millones de padres con hijos en las escuelas públicas.
¿De verdad cree esta señora que un padre andaluz permitiría que sus hijos dieran clases en el suelo?
¿Es que no sabe que los padres andaluces nos preocupamos de la educación de nuestros hijos y somos los primeros en denunciar posibles problemas en las escuelas?
Existen AMPAS, FAMPAS, Inspectores, Delegados de Ayuntamientos, que velan por la calidad de la enseñanza en los colegios públicos de mi querida autonomía.
Por favor, le rogaría que no insultara más a los andaluces.
No vivimos en cabañas, no comemos basura, no nos comunicamos por
señales de humos, somos ciudadanos del mismo país en el que usted vive, y
sabemos cuidar de nuestros hijos seguramente mucho mejor de lo que
usted es capaz de cuidar a los suyos. Lo digo porque usted entre viajes,
reuniones, comidas y demás compromisos de partido no pasará con sus
hijos ni el 5% del tiempo que cualquier persona preocupada por la
educación de sus hijos y que no antepone su carrera profesional a la
familia, pasa con los suyos.
Señora Mato, le insto a que deje de hacer campaña insultado y limítese a dar soluciones para sacarnos de la crisis en la que estamos inmersos y de la que ustedes, señores políticos, sois responsables.
Deje usted de crear columnas de humo para que no hablemos de los
recortes que su partido está haciendo indiscriminadamente precisamente y
para mayor sorpresa y asombro en educación y sanidad.
Deje usted de hablar de nosotros como país tercermundista y
analfabeto porque nos trae a la memoria tiempos en los que un tal Don
Francisco Franco, no sé si le sonará de algo a usted o a algún que otro
dirigente de su partido todavía en activo por tierras gallegas, nos
trataba como tal.
Por favor se lo pido, porque creo que lo correcto en campaña electoral es argumentar y no insultar.
Presentar propuestas y no desprestigiar al contrincante político. Es
intentar unir y no separar por medio de mentiras descaradas que hieren a
todo un pueblo. Pueblo que para su información y para proporcionarle un
poco de la cultura general que se le presupone pero de la que al
parecer y a tenor de sus declaraciones, carece, ha sido cuna de
escritores, pintores, poetas, escultores, músicos, emperadores y
filósofos como ningún otro pueblo en el mundo ha tenido la suerte o la
capacidad de tener.
Lo gracioso de todo esto es que ya no me sorprende nada. No me sorprende que el PP andaluz no salga en defensa de los suyos. Que el PP andaluz calle, agache la cabeza,
meta su bonito rabo azul gaviota entre las patas e incluso que con su
silencio dé la razón a desvaríos y ataques al pueblo que con tanta ansia
pretende gobernar.
Da gusto vivir en España. Es un placer despertarse cada día con
disputas, enfrentamientos, insultos hacia todo lo que se mueve y que
esta forma de hacer política se haya convertido en una normalidad a la
que ya nadie pone pies en pared e intenta pararlo.
Aquí todo vale, sin importar a quién se insulta, sin importar que no
haya programas políticos, sin importar que no se debatan las soluciones,
sin importar que cuando el pueblo se moviliza para pedir que se deje de
estafar, robar y jugar con el país, se desprestigie y se ignore. Aquí, desgraciadamente, todo vale.
Estimada señora Mato, algunas veces es bueno estar en el suelo y
dejar durante una temporada la nube en la que vivís los políticos. Quizá estar abajo tragando las cosas que nos tragamos os animaría a hacer algo por nosotros.